Un poquito gilipollas

Vivimos en un mundo ferozmente globalizado donde es más fácil que nos enteremos de las cosas que suceden en la otra punta del planeta que de aquellas que tienen lugar al otro lado del tabique. Conocemos al dedillo las desafortunadas consecuencias de la marea negra frente las costas de los EE.UU., las devastadoras consecuencias que tendrá en el ecosistema marino el vertido incontrolado de petróleo de la plataforma hundida de BP… pero, ignoramos los llantos angustiados de esa madre que cada noche llora amargamente detrás de la pared del salón de casa… tras los gritos y los golpes.

Reflexionamos sobre la crisis de las dos coreas, sobre una escalada bélica en ese alejado confín de la tierra, sobre el modo en que actuaran en el escenario geopolítico las grandes potencias… y giramos nuestras pequeñas y miserables cabecitas huecas ofendidas… ¡ ofendidas!, no, para nada… ¡ abochornadas!, de ver a los que piden para comer en el metro o en el autobús, en tanto leemos preocupados la prensa. No nos burlamos abiertamente… pero, tampoco vemos… ni nos molestamos en observar, a los que son diferentes… a los que yacen tirados por ahí en la calle, a los enfermos, a los discapacitados, a los niños “ especiales”… o a aquellos que un día tras otro, llevan junto a nuestros hijos a la escuela, los ojitos morados bajo el pelo bien peinado, y la cabeza gacha.

Se nos llena la boca de decir lo sensibles y espirituales que somos, lo cristiano o lo solidario que hay en nosotros… y nos molesta, ver sin más, que a la hora del almuerzo o de la cena en familia, a esos críos que mueren de hambre, algunas veces no tan lejos. Y nos preguntamos entre dientes o a viva voz, porque tenemos tan mala suerte. Mi marido no me quiere, mi mujer me ha dejado, mi canario ya no canta, mi hijo que es un inútil ha suspendido todas las asignaturas… hasta educación física.

Vivimos en un mundo ferozmente insolidario y cruel, donde entendemos demasiado bien esa cantinela de que la caridad bien entendida empieza por uno mismo. Luego nos golpeamos el pecho… en misa pagana de doce como gorilas de espalda plateada mientras decimos al viento que corre libre… Señor, ONU, Presidente…, Majestad, corporación, Grandeza, gran corporación, Santo Padre, Dalai… o Dios es Cristo… como permites que pase esto. Seremos ateos o creyentes, pero todos somos un poquito gilipollas.

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~ por angusenelespaciovacio en 28 mayo, 2010.

6 comentarios to “Un poquito gilipollas”

  1. ¿sólo un poquito? besos!!

  2. …está todo tan mal que se siente impotencia porque no podemos hacer nada que lo resuelva por completo.
    Yo también me lo cuestiono al igual que vos…y me he dado cuenta que lo único que podemos hacer es lo pequeño: me ha regalado una sonrisa un niño sentado solo en la calle (sin pedir, pero muy pequeño para estar solito)en respuesta de una caricia por su cabello al pasar….”solo al pasar”; imagino que estaba necesitando ese mimo.
    No sé Angus…te voy a llenar el espacio y nos seguirán quedando cosas por escribir.
    Yo cuando puedo hacer algo por TODO ESTO…,lo hago.
    Un beso gigante y fuertísimo.
    Y GRACIAS por tu sensibilidad…, reconforta 😉

  3. Los errores del desdichado son creer que es el único… y el peor.

    Saludos !

  4. Silvia, Anadry, KappieG… gracias a todos por comentar.

  5. Mejor escrito que los demás; bastante demagógico.

  6. Anveger, gracias por comentar.

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